La clase magistral dialogada: un aporte al arte de aprender y enseñar


The dialogued master class: a contribution to the art of learning and teaching





Revista MetroCiencia
Volumen 30, Número 1, 2022
Editorial Hospital Metropolitano


La clase magistral dialogada: un aporte al arte de aprender y enseñars

The dialogued master class: a contribution to the art of learning and teaching



Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons de tipo Reconocimiento – No comercial – Sin obras derivadas 4.0 International.

*Correspondencia: eicevallosm@usfq.edu.ec



El texto “La clase magistral dialogada: fundamentos teóricos y estrategias de aplicación” (elÁngel EDITOR, Colección Puntos, agosto 2021, Quito), de autoría de los colegas Guillermo Jaramillo Dávalos y René Buitrón Andrade, ambos docentes de larga y reconocida trayectoria en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, constituye un valioso aporte para todos quienes estamos involucrados -o quienes tengan en sus planes involucrarse- con la docencia, particularmente la que se desarrolla en el entorno de la medicina.

La educación médica tiene múltiples particularidades que la hacen diferente de la que se imparte en otras disciplinas. Sin duda, el ambicioso objetivo de llevar de la mano a un adolescente hasta convertirlo en un profesional capaz de alcanzar una visión holística del más delicado “objeto” de trabajo -la vida humana- requiere no solo de saber medicina, sino también de cómo convertir ese saber propio del docente en un estímulo que desencadene la generación de respuestas por parte del estudiante, cuyo ineludible y primario papel de receptor deberá evolucionar al de efector, convirtiéndolo en un individuo con sus propias potencialidades que adquirió competencias que le permiten modificar (o entender con amplitud) la realidad. Este es el contexto en el que se desarrolla el esfuerzo académico de Guillermo Jaramillo y René Buitrón.

A partir del paradigma docente “yo enseño, usted aprende”, los autores realizan una amplia revisión de la historia del aprendizaje y su evolución, con la prolijidad propia de quien recurre a la fuente para interpretar y transmitir las ideas antiguas y nuevas, con una visión ecléctica: recuperar lo valioso de cada doctrina para conformar un concepto integral y propositivo, a fin de conducirnos hacia un nuevo paradigma: “aprender a aprender para aprender a enseñar”.

El libro está dividido en dos partes que se encadenan con lógica impoluta. En la primera, a lo largo de sus cuatro capítulos, se hace una revisión que parte de los fundamentos socráticos y el ejercicio mayéutico como herramienta para provocar “el parto del saber” que está alojado en esa matriz intelectual que es nuestro cerebro, para enlazarla con las doctrinas del conductivismo, el cognitivismo y el conectivismo. Hasta este punto, el enfoque no se detiene en el relato de lo que cada uno de estos aspectos significa en la interpretación del aprender, sino que va más allá, a la identificación, por ejemplo, de los beneficios y peligros del diálogo socrático cuando nos introduce en la importancia de lo paidocéntrico (centrado en el estudiante, Komensky, siglo XVII) y el riesgo de retornar a lo magistocéntrico (centrado en el docente) que concibe al estudiante como un receptor pasivo del aprendizaje. O cuando aportan con su apreciación acerca del conectivismo y su posible presencia instrumentalizando el constructivismo precedente, a la par con un breve pero preciso recuento de la teoría del caos, las redes de construcción comunicativa y cómo los fenómenos naturales no siempre responden a lo previsible, sino que a veces, al inscribirse en la incertidumbre, sus consecuencias se tornan impredecibles. El “efecto mariposa” y su posible generación de grandes cambios versus los grandes cambios que pueden provocar efectos de poca monta, ilustra perfectamente esta idea.

A continuación los autores nos introducen en el constructivismo dentro del modelo pedagógico, cuyo resultado final será el análisis bajo problemas como expresión clara del aprendizaje significativo alcanzado gracias al descubrimiento individual con la guía apropiada del docente. De esta manera, queda explicada la primera parte del nuevo paradigma: el estudiante ha aprendido a aprender por medio de la identificación de su propio modelo de aprendizaje: oír, ver, hablar, reflexionar, palpar, hacer, con sus combinaciones y sus alternativas, individuales o sociales, comunitarias. El remate de esta primera parte nos retrotrae al origen, al diálogo socrático y la mayéutica, pero esta vez con una prospección hacia la enseñanza moderna en donde el docente asumirá el rol de Fenáreta para conducir el parto del saber y convertirlo, como la vida misma, en un hecho relevante que el estudiante ha aprehendido.

La segunda parte del texto está destinada a cómo lograr una buena clase magistral dialogada. Para cumplir el designio, los autores desarrollan los diferentes elementos a considerar para lograrlo. En efecto, la base fundamental es el conocimiento didáctico del contenido como un requisito para ejercer la docencia magistral dialogada, en donde quepa la destreza general para enseñar, el cabal conocimiento del tema a impartir, el saber cómo abordar el tema y la identificación del contexto de aplicación, para integrar teoría y práctica en un mismo momento de construcción del saber. Luego nos conducen a una reflexión sobre cómo crear un “conflicto cognitivo” que le permite al estudiante detectar hasta dónde sabe y desde dónde desconoce un tema, de manera que con absoluta libertad y con la guía “irónica” del docente (entiéndase la ironía como el disimulo, la cautela, propia del diálogo socrático) organice la información y aprenda con autonomía. Finalmente, de manera sencilla y lógica nos proponen las diferentes tácticas a las que el docente puede recurrir para convertir su clase en un éxito en el que todos aprendemos a aprender y nos encaminamos hacia el aprender a enseñar.

He mencionado en el título que el aprender y el enseñar son artes. En efecto, una y otra acción implican el uso de herramientas con las que vamos puliendo una obra que nunca termina, que nunca llegará a la perfección, pero que cada día mejora con el esfuerzo que pone el artesano en esa búsqueda insaciable de conocimientos. Suelo repetir a los estudiantes, con los que cada día aprendo, una frase que aparece en el texto “Planificación estratégica en salud”, publicado por la OMS, la misma que dice que “En esta época de cambios radicales, los que aprenden son los que heredan el futuro. Los que lo saben todo suelen estar equipados para vivir en un mundo que ya no existe”. En efecto, tanto que aprender hay en nuestro día a día como médicos, que cada vez los límites son más notables y para tratar de superarlos, al menos en algo, la mejor manera de aprender es enseñar a otros e ir aprendiendo de esos otros. Los otros son nuestros estudiantes, a los que debemos impulsarles a ser los herederos del futuro. Esa es la propuesta esencial que nos trae este esfuerzo notable de los doctores Jaramillo y Buitrón, en un breviario de noventa páginas en las que vierten la información extensa que, sobre el proceso de aprendizaje-enseñanza, se encuentra dispersa en grandes volúmenes y tratados de pedagogía. Una lectura indispensable para quienes hacemos docencia; una sentida felicitación a los autores por su notable capacidad de síntesis y de transmisión de su saber.


Dr. Iván Cevallos Miranda
Cirujano Asociado, Hospital Metropolitano | Director, Escuela de Especialidades Médicas USFQ
https://orcid.org/0000-0003-1334-1018


CITAR ESTE ARTÍCULO:

Cevallos Miranda I. La clase magistral dialogada: un aporte al arte de aprender y enseñar. Revisión de la literatura a propósito de un caso. Metro Ciencia [Internet]. 30 de marzo de 2022; 30(1):139-142. https://doi.org/10.47464/MetroCiencia/vol30/1/2022/139-142

MetroCiencia VOL. 30 Nº 1 (2022)